Salud y relax en la oficina

Toda mi vida soñé con trabajar frente a una máquina de escribir, el equivalente de lo que es actualmente trabajar frente a la computadora. Lo que nunca pensé es lo duro que es pasarse sentado más de ocho horas al día a veces y caer en la trampa en que muchos caemos: descuidar la actividad física. El llevar una vida sedentaria es un riesgo para nuestro equilibrio y bienestar general.

Todo parte de la idea equivocada de que para ser eficiente hay que estar bajo presión, estresado. El error está en que la concentración no es sinónimo de estrés. Es más, nuestra concentración tiene un límite y después de alcanzado, tenemos más tendencia a cometer errores o perder el rastro de lo que hicimos. Por ello, así como se ha probado científicamente que las siestas cialis online mejoran nuestro rendimiento, es importante mantener una disciplina en el trabajo que nos permita rendir bien y ser tan o más rápidos de lo normal mientras cuidamos al mismo tiempo nuestra salud física y mental, ya que todo va de la mano.

Por ejemplo, es importante que cada hora les des un respiro a tu cuerpo y a tu mente. Eso no debe tomarte más de un par de minutos. Sólo quita los ojos de tu computadora y mira por la ventana mientras estiras los brazos como desperezándote o te levantas para estirarte. O simplemente deja lo que estás haciendo, mira la foto de tu ser querido sobre el escritorio y respira profundamente. Verás las fuerzas que eso te da. Otras formas de ayudarte a hacer esa pausa es llevar un vaso con agua suficiente para una hora e ir cada hora por más (las jarras pueden resultar contraproducentes ya que no te obligan a pararte) o simplemente ir al baño aunque sea para mirarte al espejo o lavarte la cara. Todas estas son actividades naturales que ni se sienten ni se ven como ejercicios ni interrumpen a otros en sus labores una vez que los haces parte de tu rutina laboral. Puede que al principio necesites una alarma para recordártelo, pero a la larga tu cuerpo te lo pedirá solo.

La hora de almuerzo es otro momento que debes saber aprovechar: disfrútalo.
Enriquece tu vida social con tus colegas mientras te deleitas con cada bocado de tu almuerzo y evita los temas de trabajo. También evita en lo posible la tele, los libros y los celulares mientras comes. Sólo te distraen y aturden tu mente con estímulos que interfieren con tu descanso y con

la información que llega a tu cerebro sobre tu ingesta haciéndote comer a veces más de lo debido.
Comer en sí toma de 15 a 20 minutos en promedio. Si puedes, aprovecha el resto del tiempo para dar una vuelta a la cuadra con una amig@(s) para bajar el almuerzo – o sea, sin correr. A falta de siesta, eso te da energías.

En cuanto a los problemas prácticos en la oficina y la dosis normal de estrés diario, entiende que sólo puedes solucionar las cosas que están en tus manos. Es decir, si te equivocas, dilo; quizá todavía haya tiempo de solucionarlo. Si es muy tarde, sólo admite tu error. En ambos casos te quitarás un gran peso de encima. Si tienes problemas con un colega, sólo concéntrate en tu trabajo y evita que interfiera con él. La gente se da cuenta cuando das lo mejor de ti sin que digas nada. No sufras por lo que pueda pasar. Vive el presente y lidia con él consagrándole todos tus sentidos. Para ello, es fundamental aprender a respirar bien o, como diría yo, a ser conscientes de cómo respiramos. Concentrarnos en técnicas de respiración también nos ayudan a relajarnos y despejar nuestra mente.

No olviden también tener snacks(*) saludables en su cajón o en la cocina. Nadie puede trabajar pensando en cuánto falta para el almuerzo. Además, si sacias tu hambre a tiempo – cuando empieza a interferir con tu concentración – bastarán unos pocos bocados para satisfacerte, no te cortará el apetito para después y te ayudará más bien a reducir y/o controlar la cantidad de tu comida principal. Y durante el día toma más agua que café. Verás que si empiezas a seguir estos simples pasos que hemos mencionado hasta ahora, no necesitarás tanto café para despertarte o energizarte. Tu cuerpo producirá lo necesario para mantenerse alerta todo el día.

Para aquellos que tienen un trabajo menos sedentario y creen que esto no se aplica a ellos, reconsidérenlo. Mientras más tenso esté uno, más nos pesa el cuerpo y menos flexibles somos. Y hasta los atletas, antes de ejercitarse tienen que calentar. Aprendan buenas posturas y buenos hábitos de trabajo para evitar lesiones laborales.

Lo ideal sería que estas prácticas no sólo se difundieran entre colegas sino que se instauraran como parte de la política de las oficinas. Y aunque quizá lleve algo de tiempo que la gente se dé cuenta del incremento de la producción cuando la gente trabaja contenta y relajada, los cambios empiezan con una persona a la vez.

(*) Snacks saludables ideales para oficinas: castañas y nueces en general, mezcladas con pasas si quieren; palitos ajonjolí o de de verduras, como zanahoria, pimientos rojos y apio; tomates cherry; frutas como mandarina o manzana; yogurt, con o sin frutas; y hasta medio sándwich ligero, quizá con queso y/o mermelada.

Artículo complementario de interés: http://peru21.pe/noticia/947358/posible-aprender-vivir-sin-estres

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