El agua: Indispensable para el círculo de la salud

Son muy pocos los que saben tomar agua. Y es que para mí es todo un aprendizaje. Recuerdo que de chicos, Ana, nuestra nana, nos dejaba tomar agua antes de comer, pero trataba de que no ingiriéramos mucho mientras comíamos pues temía que nos llenáramos y dejáramos el plato de lado. Bueno o malo, eso me marcó para siempre. Lo más gracioso es que si alguien en la casa tenía buy viagra without prescription buen diente, aparte de mis padres, éramos mi hermano y yo. Pero ésa es historia aparte.

El agua entonces la tomábamos mayormente cuando teníamos sed; es decir, después de jugar. Más allá de eso, no tenía mayor presencia en la casa ya que durante las comidas familiares se presentaba en la mesa en forma de jugo o limonada. Creo que en el fondo siempre se ha menospreciado el agua a pesar de ser fundamental para la vida. Y es que sólo la asociamos con la sed – quizá el único momento en que nos parece sabrosa – y no con el bienestar que nos brinda al hidratar y ayudar a nuestro cuerpo en todos los procesos biológicos que cumple a lo largo de nuestra existencia.

Podríamos decir que somos como una planta que a medida que va perdiendo agua, se contrae y se arruga, nuestros órganos se estresan, nuestra mente pierde claridad y nos deterioramos más rápidamente porque nuestro

cuerpo está constituido de agua en más de un 50% y debemos reponerla constantemente. ¿Quién no ha despertado a medianoche desesperado por un vaso con agua para poder seguir durmiendo plácidamente, con el cuerpo nuevamente relajado? Eso es lo que nos da el agua.

Claro que podemos disfrazarla de muchas formas – té, jugos, helados de frutas, lácteos, sodas y hasta café – pero es en su forma más pura que resulta más efectiva, sin ese engañoso toque azucarado para el cuerpo. Yo, como muchos, también tengo dificultad en integrarla en mi rutina. viagra canadian pharmacy Así que mi disciplina empieza por tomarme un vaso con agua a primera hora del día, antes de desayunar, ya que hay que reponer el agua que uno pierde al sudar por la noche. Personalmente, si no tengo sed, encuentro el agua caliente y/o tibia más satisfactoria que la fría o helada, que siento como un shock en mi cuerpo y que me da la impresión de dificultar la digestión de las grasas y otras comidas (creo que los asiáticos aprendieron eso hace muchísimos años y sigo sus pasos, ya sea con una infusión sin azúcar o con simple agua caliente). Siempre trato de tener un vaso o una taza caliente al lado y cuando empieza a enfriarse – cada hora, hora y media – voy por más (eso también me obliga a ejercitarme). También apelo a frutas, jugos y ensaladas para reponer líquidos. Y durante las comidas, creo que optaría por vino si lo tuviera al alcance – los franceses también andan en algo al combinar alcohol y jugo de uva para facilitar la digestión – pero aprendo a incluir el agua mientras como. Por la noche, para evitar despertar por las ganas de ir al baño, un par de sorbos antes de dormir deberían ser suficientes. Igual mantengo el vaso junto a la cama por si acaso.

Lo que hay que entender es que la buena hidratación no espera a la sed; es más bien una señal de que uno empieza a deshidratarse y no es bueno llegar a ese punto. La deshidratación es cuando uno pierde más líquido del que ingiere, y cada actividad que hacemos nos hace perder agua a través del sudor y la orina. Otros síntomas más serios de deshidratación incluyen sentirse aturdido o mareado, tener la boca seca y no lograr orinar.

Aquí un recuento de los beneficios del agua pura para el cuerpo:

- Ayuda a la digestión y expulsión de los alimentos. El agua es fundamental para hacer que la fibra, y los alimentos en general, pasen por nuestro cuerpo cuando se producen los movimientos peristálticos. De otro modo, podemos sufrir problemas de estreñimiento o inflamación del colon u otros males gástricos.

- Ayuda a expulsar sustancias tóxicas para el cuerpo a través de la orina. Hay que beber mucha agua para ayudar al riñón a expulsar la sobreproducción de elementos que, de acumularse, resultarían nocivos, como el calcio, y podrían provocar cálculos renales.

- Regula la temperatura corporal. El organismo pierde agua a través de la transpiración y hasta de la respiración. Al perder esa agua, la temperatura del cuerpo baja y nos cuesta más respirar.

- Distribuye el oxígeno y los nutrientes de las células a través de la corriente sanguínea. Teniendo en cuenta que la sangre posee un 90% de agua, podemos valorar su importancia.

Asimismo, ayuda a mantener la estructura de las células. Por ejemplo, las células de la piel, con la edad, van perdiendo agua ya que al organismo le cuesta más retener este líquido y no sentimos tanta sed. Eso hace que nuestra piel pierda elasticidad y dé paso a las arrugas. Por eso algunos envejecen más rápido o se ven más demacrados que otros.

- Lubrica nuestro cuerpo. Los ojos, por ejemplo. De otro modo se secarían las glándulas lacrimales, acarreando problemas y enfermedades del ojo. También están las mucosas, la saliva… todo funciona con agua. Por ejemplo, después del sexo, mejor que un cigarrillo es rehidratarse con agua.

Con respecto a la cafeína, lo que hay que entender es que es diurética. Así que, dependiendo de la cantidad de agua que absorbamos y que perdamos según nuestras actividades diarias, debemos consumirla con mesura.

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